domingo, 2 de diciembre de 2012

La edad...


¡¡Que mala edad!!
Los que ya pasamos por ella sabemos de sus peculiaridades y tenemos el deber de informar las consecuencias que tienen esos desajustes hormonales que la silla turca de nuestro cerebro lanza al organismo y empiezan a quererse asentar como hojas caídas de un árbol que no sabes nunca donde van a posar. Unos días se levantan revueltas sacando de quicio a todos los que convivimos con ellos y otros días amanecen resacosos sin el más mínimo estimulo capaz de hacerlos reaccionar.
Por ello no los puedo culpar, quizás tenga que aceptar que lo que vivo en ocasiones en mi propio hogar, por eso cuando afecta a varios, hace que no se pueda sacar provecho de nada de lo que plantees a ese púber cargado de energía incontrolada que igual baña las playas de Tarifa pudiendo hacer surff en su cresta como que en ocasiones no moja ni la arena fina de una playa cualquiera.

Eso, sin duda, es el fiel reflejo de lo ocurrido hoy en el terreno de juego de José Acevedo "Pepito".
 Un rival asequible por la situación que tenía en la tabla, un bonito día con la temperatura ideal para la práctica del deporte más bonito del mundo;  pero empezamos mal, revueltos, capaces de hacer un gol en el minuto dos, como dejar que por dos veces nos empataran y otras nos adelantaran en el marcador. Una locura marcar cuatro goles en 45' e irte al descanso con un empate a los mismos tantos.¡¡¡ es una barbaridad!!!
 Entonces viene el hombre malo, aquel que a veces se pasa diciendo las cosas tan claras y por su puesto a la cara. Pero no puedo remediarlo, la vida que nos ha tocado vivir exige que se madure aún cuando los huesos no han dado del  todo de sí, que tenga que decirles que lo que representan en el campo es fiel reflejo de lo que serán en la vida, que la desidia y el desinterés que muestran por momentos será hoy una anécdota pero que mañana supondrá que cualquiera te quite un trabajo o gane unas oposiciones mientras tú te lamentarás de no haber puesto toda la carne en el asador.
Y no quiero que les pase eso, quizás porque fui adolescente y que por regalada que pueda ser hoy mi vida, sería idílica si en aquel partido que ya no volveré a jugar si me hubiese levantado con las ganas y energías de no quedarme en la mediocridad.
Por eso soy duro con ellos y por eso lo seguiré siendo, el día que me pierdan de vista, se podrán quitar una loza de encima, pero espero que ninguno tenga que recordar mis manidas frases más que para emplearlas en transmitírselas a sus descendientes.

La charla hizo efecto, o quizás que su despertador estaba programado para las tres menos cuarto de la tarde, pero la verdad es que la segunda parte fue lo que quiero que sean, total, si no es tan difícil: concentración para llegar al balón antes que el contrario; tranquilidad para darle el balón a uno de los que llevan tu mismo color y cuando se acerca uno a las puertas del cielo que el balón suene en esa red tan agradecida que mueve tantas pasiones y tanto dinero en esta vida, y que si esto es lo poco que tenemos para disfrutar que lo hagan en plenitud y que se acostumbren a ganar, no el partido, eso es lo de menos, a ganar en la vida, tú gana, después que no se te olviden valores como la humildad y la solidaridad pero tú gana, que a perder no se aprende eso viene solito.

Y dicho lo dicho sólo me queda hacer mención especial a los destacados: El equipo de la segunda parte.
A Diego por sus dos goles consiguiendo su premio que le entregaré en breve y al que invito a seguir sumando: tiene calidad y lo más importante se está haciendo importante no sólo por sus goles sino por el sacrificio que hace cuando lo alejas de su zona natural:
A Cayetano que igual que le castigo cuando el prólogo de esta crónica hace mella en é,l hoy tuvo que salir a cambiar el tempo del partido y lo consiguió y con mérito y con goles.
A Victor,¡¡¡ jo que clase que tiene!!! Y va a ser muy importante para nosotros, porque lejos de tomarse a mal nuestras decisiones las ha tomado como lección que aprender y hoy nos lo ha querido demostrar haciendo ese gol que todo el mundo sueña; 
A Damián, el corazón de éste equipo, que pena no tuviéramos cuatro futbolistas con tu: brío, valentía, ganas, amor propio.Eres muy grande Damián nos enorgullece entrenarte.
Y hoy quiero terminar haciendo una mención especial a José Antonio, humilde, paciente, compañero, que no se pierde ni un sólo entrenamiento para encontrarse el trece, en el mejor de los casos, colgado en su percha Tus condiciones físicas envidiables y esos argumentos enumerados al alcance de no muchos te hará triunfar en la vida e intentaremos que te haga disfrutar más en el fútbol.

Por todo ello, si ser adolescente es un pecado, los nuestros merecen hoy la indulgencia por su reacción.
Espero que todos, Vicente y Guillermo incluidos, también me puedan disculpar. La semana próxima compartiré el entreno con Alvaro en la piscina con vosotros en el campo e intentaremos que las Navidades las pasemos en una zona más tranquila donde poder disfrutar y avanzar en nuestro aprendizaje.

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